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    Amazing Possibilities - Beast Advent Ever

    A 2,000-Year-Old Twist

    This year’s BEST ADVENT EVER content is drawn from Matthew Kelly’s new book: Rediscover the Saints.

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    Transcript

    In tomorrow's Gospel, Jesus talks about John. You know in it, I mean just elevated praise, you know, calling him the greatest among the prophets, none greater born of women. But then he goes on to say that but the least in the kingdom of heaven will be greater than John the Baptist. And it's a fascinating twist. It’s a twist worth sitting with. It’s a twist worth exploring. And it's the source of great humility, you know?

    If you look at John, I mean the humility is just--it's astounding. If you look at Jesus, the humility is enormous. And when we hear this litany of things that the Messiah is going to do--you know make the lame walk, make the blind see--the danger is to think, “Oh, that's not me. I can walk,” or, “I can see,” or whatever. But we are the lame. We are the blind. We are the infirmed and the crippled in a thousand different ways, and God is constantly trying to open our eyes to who we are, to who he is, to the amazing possibilities, to the great collaboration. He’s constantly trying to open our eyes, and what blinds us more than anything else is is his pride and arrogance. It just blinds us. It blinds us to possibilities. It blinds us to the beauty of other people. It blinds us to opportunities. It blinds us to perspectives we haven't considered. It blinds us to the truth about who we are and who we’re being called to be.

    Pride and arrogance--it just it just blinds us. And we're all guilty, right? We're all guilty. We all have to fight against pride. We all have to be mindful and aware of pride and arrogance and how easy it is to fall into that. And so we're left with this lesson of humility, and it's a lesson that our world doesn't want to hear, right? Like so many of Jesus' lessons, it's a lesson the world doesn't want to hear. It was not interested in humility. The world doesn't celebrate humility.

    And so the question is, in that environment, how are you and I going to actively try to nurture humility in our lives each day? How are we going to actively try to nurture humility in our lives each day because it is it's a beautiful thing? You know when you see someone who is genuinely humble, authentically humble, it's an incredibly attractive thing.

    And that creates the facilitation that is at the core of what John was trying to do. John, he would walk people up to God. He would introduce them, create the encounter, and then he would fade away. And it takes incredible humility to do that. But he did it time and time and time again, and he invites you and I to that same humility in our own way, in our own place, in our own time, because there is nothing more attractive than holiness. And at the core of that attractive element or nature of holiness is humility.

    Transcript (Español)

    En el Evangelio de mañana, Jesús habla de Juan. Sabes, con gran exaltación, llamándolo el más grande entre los profetas, afirmando que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan. Pero luego sigue y dice que el más pequeño en el Reino de los Cielos será más grande que Juan el Bautista. Y ese es un giro fascinante. Es un giro que vale la pena explorar. Y es fuente de gran humildad, ¿sabes?

    Si miras a Juan, es decir, la humildad es simplemente asombrosa. Si miras a Jesús, la humildad es enorme. Y cuando escuchas esta letanía de cosas que el Mesías va a hacer, sabes, hacer que los cojos caminen, hacer que los ciegos vean, el peligro es pensar: «Ah, ese no soy yo. Yo puedo caminar», o «yo puedo ver», o lo que sea. Pero nosotros somos los cojos. Nosotros somos los ciegos. Nosotros somos los enfermos y los lisiados de mil maneras y Dios está constantemente tratando de abrir nuestros ojos para que veamos quiénes somos, quién es Él, de abrir nuestros ojos a las posibilidades maravillosas y a la maravillosa colaboración. Él constantemente está tratando de abrir nuestros ojos y lo que nos ciega más que nada es nuestro orgullo y arrogancia; nos ciega a las oportunidades, nos ciega a las perspectivas que no hemos considerado, nos ciega a la verdad respecto a quienes somos y a quienes estamos llamados a ser.

    Orgullo y arrogancia—simplemente nos ciega. Y todos somos culpables, ¿no? Todos somos culpables. Todos tenemos que luchar contra el orgullo. Todos tenemos que ser conscientes del orgullo y la arrogancia y de la facilidad con que caemos en eso. Y por tanto nos dejan con esta lección de humildad, y una lección que nuestro mundo no quiere escuchar, ¿verdad? Como tantas lecciones de Jesús, es una lección que el mundo no quiere escuchar. No está interesado en la humildad. El mundo no celebra la humildad.

    Y entonces la pregunta es, en este ambiente, ¿cómo vamos tú y yo a tratar de nutrir activamente la humildad en nuestras vidas cada día? ¿Cómo vamos a tratar de nutrir activamente la humildad en nuestras vidas cada día porque es algo bello? Tú sabes cuando ves a alguien que es genuinamente humilde, auténticamente humilde, y eso es algo increíblemente atractivo.

    Y eso crea el puente facilitador que constituye la esencia de lo que Juan está tratando de hacer. Juan conducirá la gente a Dios. Él propiciará el encuentro y luego se desvanecerá. Y eso requiere una humildad increíble. Pero él lo hizo, una y otra vez, y él te invita a esa misma humildad en nuestro propio camino, en nuestro propio lugar, en nuestro propio tiempo, porque no hay nada más atractivo que la santidad. Y en el corazón de ese atractivo elemento o naturaleza de santidad está la humildad.