There are no available contacts

    Email Invitations

    Your Info

    Recipient(s) Info

    If entering more than one email address, separate each address with a comma.

    You can also choose your own contacts from Google or Microsoft Outlook. Don’t worry, only your selected contacts will be invited.

    Gmail Outlook
    To:

    Other Ways to Share

    Rediscover the Saints - Beast Lent Ever

    John Vianney: Disoriented

    Today's BEST LENT EVER content is drawn from Chapter 13 of Matthew Kelly’s new book: Rediscover the Saints.

    Order a Copy Today 

    Do You Know About Our Easter Book Program?

    There’s still time left to order everyone in your parish a copy of Rediscover the Saints for Easter! When you let the saints into your life, amazing things happen. The time is now.

    Learn More

    View Video Transcript: English Spanish

    Transcript

    One of my favorite saints is John Vianney, and I think there's just so many reasons, but one of the reasons is just his commitment to the humanity of people. He was almost kicked out of seminary because he couldn't learn his lessons, couldn't pass his tests. Some person intervened for him and basically said to the bishop, "Well, he's a good man. He's got a good spirituality. He loves God. He loves people. Let's ordain him, and we'll send him into nowhere to some little rural parish. And keep him out of harm's way or limit the damage he could do," or whatever the thinking was.

    And so they sent him to this village of Ars, and the people came. His goodness was so magnetic, that people just started coming there. So many people came there that the French government built a railway line, off the main railway line, straight into the village of Ars just so that people could get there. So many people were going there every day, every week, every month to see this parish priest, and he would hear confessions for ten, twelve, fourteen hours a day—just talk to people. He would be with people. He would bring God to people.

    And what the saints teach us, what John Vianney teaches us, is that incredible possibilities that exist for us are not dependent on our gifts, our talents, our abilities. Very often, when we plan our lives, we put a plan together in accord with our gifts, our talents, our abilities, our desires, that sort of thing. But then when we invite God into our lives, when we realize that God has a better plan for us, everything changes. We realize, wow, that's a tiny, little insignificant plan we've put together for ourselves because God sees all these amazing possibilities that we don't see, and God reveals these amazing plans to us.

    The question is how detached are we to our own plans? Are we willing to step back from our own plans? Are we willing to detach from our own plans and turn to God and say, "All right, God, what is your plan for me today? What is your plan for me this year? What is your plan for my life?" And then to ask the big question: God, what is it that you want me to do? What is it that you are calling me to, inviting me to? Because He sees things we don't see. He sees things we don't see, and if we're too attached to our own little plans, we miss out on his amazing possibilities.

    So as you go into your quiet time with God today, I just encourage you to pray this short, simple prayer: Lord, I am open to your amazing possibilities. Lord, I am open to your amazing possibilities

    Transcript (Español)

    Uno de mis santos favoritos es John Vianney, hay muchas razones, pero una de ellas es su compromiso con la humanidad de las personas. A el casi lo sacan del seminario porque no podía aprender sus lecciones, no podía pasar sus exámenes. Una persona intervino por él y básicamente le dijo al obispo: «Bueno, él es un buen hombre. Él es muy espiritual. Ama a Dios. Ama a la gente. Vamos a ordenarlo y a enviarlo lejos a una pequeña parroquia en la zona rural. Lo mantendremos fuera de peligro y limitaremos cualquier daño que él pudiera hacer», algo así fue lo que ellos pensaron.

    Y así, lo enviaron al pueblo de Ars, y la gente llegó. Su bondad era tan magnética que la gente empezó a llegar allí. Llego tanta gente que el gobierno francés tuvo que construir una línea ferroviaria para que el ferrocarril llegara directamente en el pueblo de Ars, para que la gente pudiera llegar allí. Mucha gente iba allí todos los días, todas las semanas, todos los meses a ver al sacerdote de la parroquia. Él escuchaba confesiones durante diez, doce, catorce horas al día —simplemente hablaba con la gente. Él estaba con la gente. Él le llevaba a Dios a la gente.

    Lo que los santos nos enseñan, lo que John Vianney nos enseña, es que las increíbles posibilidades que existen para nosotros no dependen de nuestros dones, de nuestros talentos, de nuestras habilidades. A menudo, cuando planificamos nuestras vidas, hacemos un plan con base en nuestros dones, nuestros talentos, nuestras habilidades, nuestros deseos, ese tipo de cosas. Pero, cuando invitamos a Dios a nuestra vida, cuando nos damos cuenta de que Dios tiene un mejor plan para nosotros, todo cambia. Nos damos cuenta, ¡caramba!, el plan que hemos elaborado nosotros mismos es un plan pequeño e insignificante porque Dios ve todas las posibilidades que nosotros no vemos, y Dios nos revela sus planes increíbles.

    La pregunta es ¿qué tan apegados estamos a nuestros propios planes ¿Estamos dispuestos a despegarnos un poco de ellos, a recurrir a Dios y decir: «Muy bien, Dios, ¿cuál es tu plan para mí hoy? ¿Cuál es tu plan para mí este año? ¿Cuál es tu plan para mi vida?». Y luego hacer la gran pregunta: «Dios, ¿qué es lo que quieres que yo haga? ¿A qué me estás llamando, invitando?». Porque él ve cosas que no vemos. Él ve cosas que nosotros no vemos, y si estamos demasiado apegados a nuestros propios y pequeños planes perderemos de vista las increíbles posibilidades que él tiene para nosotros.

    Hoy te quiero animar a que inicies tu tiempo de meditación con esta breve y simple oración: Señor, estoy abierto a tus increíbles posibilidades. Señor, estoy abierto a tus increíbles posibilidades.

    1