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    Rediscover the Saints - Beast Lent Ever

    Sharing the Burden

    This year's BEST LENT EVER content is drawn from Matthew Kelly’s new book: Rediscover the Saints.

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    View Video Transcript: English Spanish

    Transcript

    BEST LENT EVER is made possible by the generous support of The Ambassador’s Club.

    So I love playing soccer, and one of the things I was most looking forward to growing up was the opportunity to play soccer in high school. And in order to play in a varsity game, you had to complete a fitness test, and this fitness test was to run three miles in a specific period of time. Now sometimes I have good days of running and bad days of running. And if I'm having a good day, it's not difficult to race by myself.

    But on one particular day, I was having a tougher time completing the three miles in that specific period of time. And as I was approaching the finish line, and it became clear that I was cutting it a little bit close, the other teammates and the other girls on my team recognized this, and they came back to help me and to run alongside me. So they gathered in a group, and specifically, there was one girl behind me, one girl on my left, and one girl on my right. Now, the girl behind me had her hands on my back, and I can feel her pushing me and lifting me as I finished the race. And the girl on the left and the girl on the right took hold of my shirt sleeves, and they pulled me along so that, by the time I crossed the finish line, it was my legs that were moving, but the momentum that was allowing me to finish on time was coming from a place totally outside of me.

    What really struck me about this experience was that the decision to come back and help me finish the race was not difficult for the girls who had already completed the race, gotten a break and drink of water. But it was coming from a place of such great love, and it was coming from a place that recognized my value as an individual. But I realized it was also coming from a place that recognized my value as a member of the team.

    And I think this is a great metaphor for my spiritual life as well. Sometimes I have good days, sometimes I have bad days. And when I'm having a bad day, something as small as a text from my mom or my dad or a conversation from a friend that I didn't know I needed can offer the same encouragement that a push in the back or a tug on my shirt sleeves did in high school. And this helps me to know that I'm loved through these small acts, and they're coming from a place that recognized my value and my worth as a family member and as a friend. And it's made the difference in my life to have these small acts of love that have helped to encourage me in my own spiritual journey

    Transcript (Español)

    LA MEJOR CUARESMA es posible gracias al generoso apoyo de El Club de Embajadores.

    Me encanta jugar al fútbol, y no podía esperar para crecer y tener la oportunidad de jugar al fútbol en la escuela secundaria. Para poder jugar en un juego universitario, tenías que completar una prueba de aptitud física, y la prueba era correr tres millas en un período específico de tiempo. Bueno, cuando yo corro a veces tengo días buenos y a veces días malos. Si estoy en uno de esos días buenos, no es difícil para mí correr sola.

    Pero un día en especial, se me estaba haciendo muy difícil poder completar las tres millas en el tiempo especificado. Cuando me acercaba a la línea de la meta fue obvio que no lo lograría, mis compañeros de equipo y las otras chicas de mi equipo se dieron cuenta, y regresaron para ayudarme y para correr junto a mí. Ellas se agruparon a mi alrededor, específicamente, había una chica detrás de mí, una chica a mi izquierda y una chica a mi derecha. La chica que estaba detrás de mí tenía sus manos en mi espalda, y yo sentí como me empujo y me levantó al terminar la carrera. La chica a mi izquierda y la chica a la derecha tomaron las mangas de mi camiseta y me jalaron a lo largo del camino, de modo que, para cuando crucé la meta, mis piernas se estaban moviendo, pero el impulso que me permitió terminar a tiempo venía de algo totalmente fuera de mí.

    Lo que me impacto de esta experiencia fue la facilidad con la que tomaron la decisión de volver y ayudarme las chicas que ya habían completado la carrera, en lugar de tomar un descanso y beber agua. Pero era el producto de un gran amor, y provenía del reconocimiento de mi valor como individuo. Pero me di cuenta de que también provenía del reconocimiento de mi valor como miembro del equipo.

    Para mi esta es una metáfora que también aplica en mi vida espiritual. A veces tengo días buenos, a veces tengo días malos. Cuando tengo un mal día, algo tan pequeño como un texto de mi mamá o de mi papá o una conversación con un amigo pueden ofrecerme el mismo impulso que sentí con el empujón en la espalda o el jalón en las mangas de mi camiseta en la escuela secundaria. Esto me ayuda a darme cuenta que soy amada a través de pequeños actos, y que ellos provienen del reconocimiento de mi propio valor y de mi valor como miembro de una familia y de la amistad. Estos pequeños actos de amor han marcado la diferencia en mi vida y me motivan en mi camino espiritual.

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