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Spanish Edition The Four Signs of a Dynamic Catholic (Paperback)

Capítulo Uno
POSIBILIDADES INCREIBLES

TRANFORMAR A LAS PERSONAS una por una está en el centro del plan de Dios para el mundo. Es también esencial desarrollar matrimonios dinámicos, familias amorosas, comunidades parroquiales vibrantes, economías florecientes, y naciones extraordinarias. Si hacemos que el hombre (o la mujer, por supuesto) esté bien, el mundo estará bien. Siempre que se conviertan en su mejor versión, las consecuencias de su transformación repercutirán en su matrimonio, en su familia, en su parroquia, en su nación, y más allá en personas y lugares en el futuro. Es Dios quien hace la transformación, pero solamente en la medida en que nosotros cooperemos. La gracia de Dios es constante, nunca falta. De modo que nuestra cooperación con el deseo de Dios de transformarnos es esencial; es la variable. ¿Están dispuestos a dejar que Dios los transforme?

Ayudar a las personas con esta transformación de lo que son a lo que son capaces de ser es la gran obra. ¿Es la Iglesia Católica la mejor del mundo asistiendo a hombres y mujeres a convertirse en todo lo que Dios los creó para ser? Hoy día, la mayoría de las personas diría que no. Podemos discutir sobre esto, pero no debíamos tener que hacerlo. ¿Debemos ser la mejor del mundo en esto sin lugar a dudas? Yo creo que sí.

Durante veinte años he estado hablando y escribiendo sobre el genio del catolicismo. Lo he hecho con la esperanza de que podría ayudar a otros a tener una idea de lo que el catolicismo es y cómo puede transformarnos, y transformar el mundo, si lo abrazamos. Supongo que, a un nivel muy básico, quiero que otros experimenten la alegría que la fe católica ha traido a mi vida.

En mis viajes, he notado que algunos católicos están más envueltos que otros, pero nunca he hecho tiempo realmente para explorar el por qué. Esta es una pena con la que viviré por el resto de mi vida, porque si hubiera hecho tiempo para comprender realmente la diferencia entre católicos muy envueltos y católicos desconectados, la obra que mi equipo y yo hemos realizado en las últimas dos décadas podría haber sido infinitamente más efectiva. Ahora todo eso ha cambiado. Las ideas contenidas en este libro han transformado la manera en que hablo, escribo, y vivo. Pero estamos adelantándonos. Así es como todo empezó....

Hace varios años, estaba comiendo con un grupo de sacerdotes en Minnesota antes de un evento. Yo era el único laico sentado a la mesa, y algunos sacerdotes empezaron a hablar sobre distintas cosas que estaban pasando en su parroquia. Uno de los sacerdotes era muy joven, y se lamentaba de cómo pocas personas estaban activamente envueltas en su parroquia. Mi mente estaba empezando a desviarse hacia sobre lo cual yo iba hablar en el evento, cuando oí algo que me hizo volver al momento. Sentado a la cabecera de la mesa como un rey, estaba un sacerdote cálido, humorista, y completamente realista que tiene que haber pesado 350 libras y haber tenido casi ochenta años de edad. Apuntando hacia la mesa con un dedo, le dijo al joven sacerdote, “Escucha, en los últimos cuarenta años, yo he sido párroco de siete parroquias, y puedo decirte que no importa a dónde vayas, descubrirás a las mismas cincuenta personas haciéndolo todo en una parroquia”.

El comentario atrajo mi atención. Inmediatamente me pregunté si eso era cierto. En las semanas siguientes empecé a hacer llamadas telefónicas informales a algunos párrocos que conocía. Les hice preguntas como:

  • ¿Quiénes son los feligreses más envueltos?
  • ¿Por qué son tan dedicados?
  • ¿Qué porcentaje de feligreses inscritos está envuelto activamente en la parroquia?
  • ¿Qué porcentaje de los feligreses da a la parroquia con regularidad?

Las respuestas que me dieron parecían apoyar anecdóticamete el comentario del sacerdote, pero yo quería datos.

Hay un concepto conocido como el Principio de Pareto. En esencia, éste afirma que aproximadamente el 80% de los efectos viene del 20% de las causas. En negocios, con frecuencia se refieren a este mismo concepto como el principio 80/20. La idea es que el 80% de su negocio viene del 20% de sus clientes. Por ejemplo, aunque Coca-Cola tiene literalmente miles de millones de clientes, sus mayores clientes son compañías como McDonald’s, Marriott, y Delta Air Lines, los cuales sirven productos de Coca-Cola a millones de personas todos los días. El concepto también puede ser aplicado a productos. El 80% de las ganancias de la mayoría de las compañías tiende a venir del 20% de sus productos. Por ejemplo, consideren a la librería Barnes & Noble. Puede haber cien mil títulos diferentes en los estantes en cualtier tienda, pero el 80% de sus ganancias vendrá del 20% de esos títulos – los libros que se venden una y otra vez.

Siempre he tenido la curiosidad de si el principio 80/20 se podría aplicar a la Iglesia, y el comentario del sacerdote había picado mi curiosidad. ¿Sería cierta la regla en las parroquias católicas? La única manera segura de averiguarlo sería obtener algunos datos precisos. En el curso de muchos meses estudié una serie de parroquias de costa a costa, examinando dos áreas en particular: voluntariado y contribuciones financieras. Ambas son signos significativos de compromiso. Lo que encontré me dejó sin habla.

¿Es el principio del 80/20 cierto en parroquias católicas? No. Ni siquiera se acerca. Esto es lo que descubrí:

  • 6.4% de los feligreses inscritos contribuyen el 80% de las horas voluntarias en una parroquia
  • 6.8% de los feligreses inscritos donan el 80% de las contribuciones financieras
  • Hay un 84% de coincidencia entre los dos grupos

Nota: A menos que se especifique de otra manera, todas las estadísticas provienen de investigaciones realizadas por el Instituto del Católico Dinámico ( e Dynamic Catholic Institute).

Yo estaba asombrado. Aproximadamente el 7% de los feligreses católicos están haciendo casi todo en su comunidad de fe y pagando casi por completo por el mantenimiento y la misión de la parroquia. Esto me llevó a la pregunta fundamental: ¿Cuál es la diferencia entre los católicos envueltos y los desconectados? Vino como una pasmosa sorpresa descubrir que no había una investigación significativa disponible sobre esta cuestión.

El futuro de la Iglesia Católica depende de que encontremos qué hace que este pequeño grupo esté tan comprometido. Si no podemos identificar lo que motiva su compromiso, no podemos reproducirlo.

En el resto del libro me referiré a este grupo de feligreses altamente comprometidos como el 7% o Católicos Dinámicos. Podemos aprender mucho de ellos. No obstante, es crítico comprender, antes de seguir adelante, que las generalizaciones pueden proveer una perspicacia increíble, pero también pueden ser muy peligrosas si se llevan demasiado lejos o fuera de contexto. El 7% no es perfecto de manera alguna, pero hay algo acerca de ellos que merece ser explorado. En su mayoría, ellos no son campeones espirituales, y serían los primeros en admitirlo. Con frecuencia, son prontos en señalar que, hoy día, no toma mucho estar en la cima del montón entre los católicos. La barra no está exactamente colocada muy alto. Pero el 7% es el más comprometido entre nosotros. Me referiré a sus homólogos menos comprometidos como el 93%.

Hay maneras casi ilimitadas para segmentar el 7% y el 93%. No todos en el 7% son iguales. Aún entre este grupo, compromiso, actitudes, y hábitos espirituales difieren significativamente. No hace falta decir que entre los del 93% hay diferencias enormes. Algunos de este grupo van a Misa todos los Domingos mientras que otros están completamente desconectados. Tengan presente que este grupo incluye del 7.01% al 100% (más de setenta y un millones de los setenta y siete millones de católicos en los Estados Unidos).

Al principio, encontré estos resultados muy desalentadores, pero resulta que ésta puede ser la mejor noticia que la Iglesia Católica ha recibido en décadas. ¿Por qué es una buena noticia que solamente el 7% de católicos americanos está muy comprometido?

Bueno, piensen en la tremenda contribución que la Iglesia Católica hace todos los días en comunidades grandes y pequeñas a lo largo de los Estados Unidos y alrededor del mundo. Cada día servimos a católicos y a no-católicos alrededor del mundo, alimentando a más personas, dándole albergue a más personas, vistiendo a más personas, cuidando a más enfermos, visitando a más presos, y educando a más estudiantes que ninguna otra institución en el planeta. Ahora, recuerden que todo esto es menos del 7% de nuestra capacidad. Eso es una buena noticia.

Si solamente el 7% de los católicos está logrando más del 80% de lo que estamos haciendo hoy, imaginen lo que el 14 podría hacer. Sin mencionar lo que el 21% o el 35% podría lograr. Nuestro potencial es increíble. La Iglesia Católica es un gigante dormido. Literalmente, tenemos el poder de cambiar el mundo.

Si el año próximo comprometemos solamente a otro 1% de sus feligreses transformándolos en Católicos Dinámicos, sería un elemento de cambio. Resultaría en un 11.4% más de horas voluntarias que les permitiría servir a otros feligreses y a su comunidad con una efectividad mayor en esa cantidad. También traería un 11.4% de aumento en las entradas, el cual le permitiría a su parroquia invertir en poderosos e importantes ministerios que motivarían más compromisos. Todo esto como resultado de un cambio del 7 al 8% - sólo 1% más de católicos muy comprometidos.

Entonces, empecé a pensar, imaginen lo que podríamos hacer si pudiéramos transformar a otro 7% en feligreses muy comprometidos en los próximos siete años.

No significaría que en la parroquia todas las personas estarían apasionadamente interesadas y comprometidas – sólo el 14%. Imaginen el increíble alcance, servicio y desarrollo espiritual que su parroquia podría ofrecer.

Este es el 1% que podría cambiar el mundo. Si podemos concentrarnos en atraer a un 1% más de nuestros feligreses de una manera realmente intencionada cada año, literalmente podemos cambiar el mundo. Si tienen mil adultos en su parroquia, eso significa transformar a diez más en miembros muy comprometidos este año.

Después de este descubrimiento, por meses estuve pensando constantemente sobre cómo podríamos aumentar el número de Católicos Dinámicos en una parroquia. Entonces, un día, lo obvio me ocurrió finalmente: necesitábamos hacer más investigaciones. Necesitábamos encontrar lo que hacía diferente al 7%. ¿Qué hace el 7%, qué piensa, y qué cree?

El libro que sostienen en sus manos tiene la respuesta a esa pregunta. Hay muchas cosas que hacen al 7% diferente al resto de los católicos. Pero hay cuatro cosas que el 7% tiene en común. Yo he nombrado estos cuatro atributos y conductas que lo define, los cuatro signos de un Católico Dinámico. Estos cuatro signos son los hábitos espirituales vivificantes que animan su vida. Estoy convencido de que si trabajamos de una manera intencionada para ayudar a las personas a desarrollar una espiritualidad vibrante por medio de estos cuatro signos, veremos cosas increíbles pasar en su vida y en la vida de la Iglesia.

Hemos estado hipnotizados por la complejidad demasiado tiempo. Hay tanto en el catolicismo. Es tan rico y profundo. Como resultado, cuando tratamos de compartir la fe con otras personas, con frecuencia se sobrecogen. Aquéllos que ansían una renovación espiritual en su vida no saben dónde empezar. Los cuatro signos atraviesan la complejidad y proveen un modelo práctico y accessible para atraer católicos. Proveen un punto de partida sencillo y comprensible. También proveen un modelo perdurable para llevar continuamente a los católicos que ya están comprometidos al siguiente nivel. Dondequiera que estén en su jornada espiritual, ya sea que estén comprometidos o desconectados, espero que encuentren en los cuatro signos un modelo para la renovación.

Los Cuatro Signos – una Perspectiva General

Las cosas que hacemos repetidamente determinan nuestro carácter y nuestro destino. Esto es igualmente cierto para un atleta, un líder de negocios, un padre, o un católico. Hábitos espirituales que dan vida son los que separan al 7% del resto. Cuando estudié la vida de Católicos Dinámicos, descubrí muchas cosas que hacían que el otro 93% de católicos tendía a no hacer. De hecho, identifiqué 264 comportamientos o cualidades que eran únicas del 7%. Entonces, examiné la relación causa-efecto entre todos los 264 comportamientos, y la semejanza que existía entre ellos, para llegar a los cuatro signos de un Católico Dinámico.

Por ejemplo, algunos católicos muy comprometidos entre el 7% reza el Rosario diariamente con gran disciplina, otros van a Misa todos los días, y algunos tienen una silla grande y cómoda en la que comienzan cada día orando y reflexionando. Cada uno de éstos encuentra su lugar bajo el primer signo: Oración.

Hay algunos entre el 7% que les dirán que ir a Misa todos los días es el centro de su vida espiritual. El peligro está en pensar que es la respuesta para todo el mundo. La Misa diaria es fabulosa y ha transformado muchas vidas, pero menos del 1% de católicos americanos va a Misa diariamente. Más importante aún, para la mayoría de las personas es sencillamente imposible. Necesitamos soluciones que sean accesibles a todos, que inspiren a las personas a decir, “¡Yo puedo hacer eso!”

Hay muchas maneras de vivir cada uno de los cuatro signos; fui testigo de esto entre las personas entrevistadas. Los cuatro signos están suficientemente enfocados para producir el resultado intencionado y aún son suficientemente amplios para permitirle a cada persona enfocarlos a su manera.

Una vez más, déjenme señalar que el 7% no es perfecto de manera alguna. De hecho, la investigación descubrió muchas cosas acerca de ellos que el 93% repele. El 7% hace cosas que desalientan a otros para envolverse más. Pueden ser territoriales, excluyendo a otros de grupos o actividades. Con frecuencia, hablan un “lenguaje eclesiástico” que el 93% no entiende. Sufren de lo que yo llamaría amnesia espiritual, es decir, que han olvidado o bloqueado cuán resistentes a Dios fueron en distintos momentos de su jornada espiritual, o cuán lejos de Dios han estado en momentos de su vida. Esta amnesia espiritual les roba la habilidad para relacionarse con otras personas que están menos comprometidas. Con frecuencia, también los hace intolerantes con los católicos menos comprometidos, pensando que esas personas deben simplemente “seguir el programa”.

Cualesquiera defectos tenga el 7%, pueden ser superados si abrazan los cuatro signos más completamente. Los cuatro signos no son solamente un modelo para volver a conectar a los católicos desconectados, sino también un modelo de renovación continua hasta para los católicos muy comprometidos.

Los Cuatro Signos de un Católico Dinámico son:

  • ORACION
  • ESTUDIO
  • GENEROSIDAD
  • EVANGELIZACION

A primera vista, puede ser que no parezcan ser un gran descubrimiento. Lo que yo encuentro más fascinante es la manera en que los Católicos Dinámicos enfocan cada uno de los cuatro signos. Lo que yo encuentro más admirable es la casi infalible consistencia con que se aplican a los cuatro signos, especialmente al primero y al segundo.

Aunque he dedicado un capítulo a cada uno de los signos, pienso que sería útil emprender una jornada rápida a través de todo el modelo como una perspectiva general.

El Primer Signo – Oracion

Los Católicos Dinámicos se dedican a orar diariamente.

Para estas personas, Dios no es una fuerza distante, sino más bien un amigo y consejero personal. Están tratando de escuchar la voz de Dios en su vida, y creen que hacer la voluntad de Dios es el único camino que lleva a la felicidad perdurable en este mundo cambiante (y más allá).

¿Estoy diciendo que el otro 93% no reza? No. Sus oraciones tienden a ser espontáneas, pero inconsistentes. El 7% tiene un compromiso con la oración, una rutina. La oración es una prioridad para ellos. También tienden a orar de una manera estructurada. Muchos de ellos oran a la misma hora todos los días. Para algunos, significa ir a Misa por la mañana; y para otros, sentarse en una silla grande y cómoda en un rincón de su casa o caminar, pero tienden a hacerlo de acuerdo con una estructura.

Algunos empiezan simplemente hablándole a Dios sobre su día. Otros comienzan su oración leyendo la Biblia. Y aún otros tienen un devocionario favorito con el que empiezan. Cuando en su día llegan a la hora y al lugar para rezar, tienen un plan; no lo dejan a la casualidad o a cómo se sienten. Tienen el hábito de orar, al que se aferran con gran disciplina.

Este hábito diario de orar es el resultado de una verdadera labor espiritual. Distintas cosas funcionan para distintas personas. Los principiantes en orar luchan porque tratan una cosa y no da resultado, y se desalientan. Demasiadas personas no tienen a alguien a quien volverse y discutir las complejidades de desarrollar una vida de oración práctica y sostenible. En la mayoría de los casos, el 7% ha desarrollado su rutina de oración minuciosamente probando y fallando en el curso de décadas.

Lo que es importante reconocer es que los Católicos Dinámicos tienen una hora para orar, un lugar para orar, y una estructura para su oración.

Ciertamente, el 93% ora, pero tiende a hacerlo cuando siente el deseo de hacerlo o cuando surge alguna crisis. El 7% también ora de esta manera, pero su oración espontánea está profundamente enraizada en su disciplina diaria y en su compromiso con una rutina de oración.

El SEGUNDO Signo – ESTUDIO

Los Católicos Dinámicos son aprendices continuos.

Los Católicos Dinámicos pasan un promedio de catorce minutos cada día aprendiendo más sobre la fe. Se ven como estudiantes de Jesús y de Su Iglesia, y proactivamente hacen un esfuerzo para dejar que Sus enseñanzas los formen.

Jesús no quiere seguidores simplemente. El quiere discípulos. Ser un discípulo cristiano empieza por sentarse a los pies de Cristo para aprender. Todos nos sentamos a los pies de alguien para aprender. ¿A los pies de quién se sientan ustedes? Para algunos es el maestro de ceremonias de un programa; y para otros, un político. Y aún para otros es un músico, un artista, un pastor, o un hombre de negocios. Pero ninguno de ellos es un sustituto para Jesús. El 7% está profundamene interesado en aprender de Jesús y sobre Jesús. Más que como una figura histórica, es visto como un amigo, un profesor, un mentor, y un Salvador. Ellos creen que Jesús les enseña por medio de las Escrituras, de la tradición cristiana, y de la Iglesia.

Los católicos muy comprometidos leen libros católicos, escuchan discos compactos católicos, ven DVDs sobre la fe, y sintonizan la radio y los programas de televisión católicos. Van a retiros con más regularidad que la mayoría de los católicos y asisten a eventos y conferencias espirituales. Están hambrientos de aprender más sobre la fe. Son aprendices continuos.

También es importante notar que aún cuando tienden a saber mucho más de la fe que el 93%, tienen una posición humilde, lo cual es un elemento crítico del segundo signo. Si no están de acuerdo con una enseñanza de la Iglesia, enfocan la cuestión de esta manera: “¿Por qué enseña la Iglesia lo que enseña? No es probable que yo sepa más que los mejores teólogos y lósofos católicos de dos mil años. “¿Qué me falta?” Desde esta perspectiva ellos exploran lo que la Iglesia enseña para comprender más la manera de Dios, deseosos de descubrir la verdad.

Cuando el 93% no está de acuerdo con una enseñanza de la Iglesia, tiende a enfocarla de una manera completamente distinta. Su actitud tiende a ser: “La Iglesia está equivocada. La Iglesia necesita ponerse al día con los tiempos. La Iglesia no me comprende. Yo sé más que las mejores mentes católicas de dos mil años”. Lo más sorprendente es que con frecuencia llegan a estas conclusiones con poco más de una comprensión superficial de lo que la Iglesia enseña y por qué.

El segundo signo se trata de un aprendizaje continuo, de la disciplina diaria de explorar la manera de Jesús y el genio del catolicsmo.

EL TERCER SIGNO – GENEROSIDAD

Los Católicos Dinámicos son generosos.

Los Católicos Dinámicos están llenos de un espíritu de servicio y son generosos administradores de su tiempo, de su talento, y de su tesoro.

El 7% está universalmente descrito como generosos, no sólo con su dinero y su tiempo, sino con su amor, su aprecio, su alabanza, su virtud, y su aliento. Ellos ven la generosidad en el centro del cristianismo y como la prueba de que las enseñanzas de Cristo han echado raíces en su vida.

Lo más fascinante que salió de las entrevistas en relación con el tercer signo es que los Católicos Dinámicos creen que comienza con la generosidad financiera. Ellos describen el amor al dinero y el apego a las cosas de este mundo como el impedimento principal para el crecimiento espiritual, y ven esto como algo con lo que todo el mundo lucha independientemente de si tienen mucho o poco.

Económicamente, los Católicos Dinámicos dan mucho más a su parroquia y a otras organizaciones sin fines de lucro (como un porcentaje de sus entradas anuales) que sus homólogos en el 93%.

Pero es cuán exhaustivamente la generosidad está entretejida en su vida y la espontaneidad con la que la ofrecen lo que me inspiró tanto. Ellos son amantes generosos, padres generosos, son generosos con sus colegas en el trabajo, y son generosos con los extraños que se cruzan en su camino. Son generosos con su virtud – generosos con paciencia, bondad, y compasión. La generosidad no es un requisito religioso para el 7%, es un modo de vida, una manera de llevar el amor de Dios al mundo.

EL CUARTO SIGNO – EVANGELIZACION

Los Católicos Dinámicos invitan a otras personas a crecer espiritualmente compartiendo el amor de Dios con ellas.

Habiendo visto cómo una vida espiritual vibrante los ha transformado, y todos los aspectos de su vida, los católicos muy comprometidos quieren que otras personas experimenten la alegría que fluye de tener una relación dinámica con Dios.

¿Son ustedes evangelistas? Esta es una de las preguntas que le hacemos al 7% en las entrevistas. Menos del 1% respondió afirmativamente. Cuando respondieron no, se les preguntó a quién consideran ser un evangelista. Las respuestas más comunes fueron predicadores evangélicos del pasado o del presente. Ni siquiera Juan Pablo II fue mencionado, aunque él predicó el Evangelio a más personas que ninguna otra persona en la historia. Así que aunque la evangelización está en el centro de nuestra misión católica, es importante notar que la mayoría de los católicos no hacen eco de la idea y siguen estando incómodos con este concepto y esta práctica.

Al mismo tiempo, los Católicos Dinámicos regularmente hacen y dicen cosas para compartir una perspectiva católica con las personas que cruzan su camino.

Durante las entrevistas, se le preguntó al 7% sobre el último libro católico que habían leído. Empezarían a hablar sobre el libro y les preguntaríamos dónde estaba ese libro ahora. Con más o menos frecuencia se veían confusos con la pregunta. Entonces les preguntamos si el libro estaba en su mesa de noche, en un librero, o en algún otro lugar en la casa. Respondieron, “Oh, no, se lo di a mi amiga Susana en el trabajo.” Entonces se les preguntó sobre el mejor disco compacto que habían oído. “¿Dónde está ahora?” “Se lo mandé a mi hijo en California”, o “Se lo di a mi amigo”. Y quizás lo más revelador, el 7% es significativamente más propenso a invitar a alguien a que asista a un evento católico que el 93%.

Aunque no consideran que están evangelizando activamente, constantemente están tratando de ayudar a las personas a desarrollar una vida espiritual vibrante mediante el descubrimiento del genio y de la belleza del catolicismo.

En algunos casos, pude hablar con familiares y amigos del 7%. En estas entrevistas se hizo evidente que, en conversaciones, es mucho más que probable que los Católicos Dinámicos alienten una perspectiva que incluya a Dios y a la Iglesia.

No obstante, es importante señalar que de los cuatro signos, aún entre el 7%, éste es el menos desarrollado. Este es en el que hasta nuestros mejores y más brillantes son los más débiles.

Sin embargo, los católicos muy comprometidos saben instintivamente que ésta es una parte esencial de la vida cristiana. Compartir la fe (la evangelización) no es algo que ellos hacen; es parte de lo que ellos son. La evangelización es una extensión natural de los signos primero y segundo. De la misma manera, ellos son generosos con su tiempo y su dinero, comparten generosamente su espiritualidad siempre que surja la oportunidad. Ansían ayudar a las personas a encontrar respuestas a las preguntas que tienen sobre la fe. Quieren que otras personas experimenten la alegría que viene de tener una relación vibrante con Dios. Pero hasta los católicos más comprometidos necesitan volverse mucho más intencionados y pro-activos cuando se trata del cuarto signo.

¿Cómo están?

Los cuatro signos pueden manifestarse de distintas maneras de una persona a otra. Pero imaginen por un momento si todos en su parroquia hicieran estos cuatro signos:

  1. Pasar todos los días diez minutos conversando devotamente con Dios
  2. Leer cinco páginas de un gran libro católico cada día
  3. Dar un 1% más de lo que dieron el año pasado de sus entradas para apoyar la misión de su parroquia
  4. Hacer cada semana una cosa para compartir el genio del catolicismo con otra persona.
  5. ¿Cuán diferente sería su parroquia después de un año? ¿Cuán diferente sería en diez años?

Oración, Estudio, Generosidad, y Evangelización. Es un plan sencillo, pero problemas complejos demandan soluciones sencillas. Es la simplicidad lo que permite extender la adopción y la participación.

De modo que antes de avanzar, ¿cómo están? ¿Son Católicos Dinámicos? Dénse una puntuación entre 1 y 10 por cada uno de los cuatro signos el año pasado. (Encierren su puntuación en un círculo). Si lo desean, vuelvan a leer las descripciones de cada uno de los cuatro signos, uno por uno, y entonces dense su puntuación.

Oración 1 • 2 • 3 • 4 • 5 • 6 • 7 • 8 • 9 • 10

Estudio 1 • 2 • 3 • 4 • 5 • 6 • 7 • 8 • 9 • 10

Generosidad 1 • 2 • 3 • 4 • 5 • 6 • 7 • 8 • 9 • 10

Evangelización 1 • 2 • 3 • 4 • 5 • 6 • 7 • 8 • 9 • 10

¿Cómo hicieron? En el curso de más de tres mil entrevistas, el 7% se dio una puntuación promedio de 6.5 por todos los cuatro signos, o 26 de 40. Se dieron la puntuación más alta en el primer signo (Oración) con 7.3, y la más baja en el cuarto signo (Evangelización) con 4.9. En el segundo signo (Estudio) se dieron 6.8, y en el tercero (Generosidad) 7. Así que está claro que hasta el 7% se da cuenta de que tiene que mejorar mucho.

Como seres humanos, tenemos una gran necesidad psicológica de saber que estamos progresando, y, por lo tanto, es algo crítico encontrar maneras de medir el progreso aún en un área como la espiritualidad que es tan difícil de medir.

También es algo crítico estar conscientes de que los cuatro signos están interrelacionados. Por ejemplo, si leen cinco páginas de un buen libro católico cada día (Estudio), no hay duda de que su vida de oración mejorará (Oración), será más probable que hablen con otras personas sobre las ideas que están leyendo (Evangelización), y mientras más conozcan a Dios y a Su Iglesia, es más probable que sean generosos con Dios y con el prójimo (Generosidad).

En los capítulos siguientes exploraremos cada uno de los signos detalladamente, pero espero que esta breve perspectiva general haya sido útil permitiéndoles captar una visión de todo el modelo.

Espiritualidad Aumentable

Probablemente ya han supuesto que ustedes forman parte o no del 7%. Para ser honesto, me sorprendió cuánto más disciplinadas de lo que yo soy a veces son muchas de las personas que entrevisté en cada una de las cuatro áreas. La investigación me enseñó que no soy tan buen católico como pensaba, y me asigné algunas áreas muy específicas en las que tenía que crecer.

Ya sea que se consideren parte del 7% o no, eso fue ayer; porque una vez estuvieron en el 7%, no significa que lo estarán siempre. Lo que importa es lo que hagan en el futuro. Si son parte del 93%, me siento muy entusiasmado por ustedes. En su futuro hay posibilidades increíbles – una vida más satisfactoria que lo que hubieran podido imaginar. En el Instituto de Católicos Dinámicos (Dynamic Catholic Institute) estamos dedicados a ayudarlos en esta jornada, y esperamos poder proporcionarles los medios que necesitan para unirse al 7%. Si ya son parte del 7%, queremos ayudarlos a atraer y envolver al 93%.

Dondequiera que estén en la jornada, pueden estar pensando que sencillamente no tienen tiempo para nada más. El principio de mejoramiento continuo se trata de que se conviertan en su nuevo mejor amigo. Todo lo que este principio les pide que hagan es dar un pasito, y esto se puede aplicar a casi cualquier área de su vida. Hacer pequeñas inversiones diarias usualmente lleva a grandes rendimientos. Aquí están algunos ejemplos de a qué pueden aplicar el principio de mejoramiento continuo: perder peso, pagar una deuda, escribir un libro, mejorar su matrimonio, correr largas distancias, aumentar las ganancias de un negocio, leer la Biblia, y volverse un Católico Dinámico.

Los programas que le piden a la gente hacer cambios radicales fallan la gran mayoría de las veces. Ejemplos incluyen dietas que requieren cortar todos sus alimentos favoritos a la vez, planes de ahorros que insisten en que no compren nada a menos que sea absolutamente necesario, y desprenderse de una adicción en seco. Algunas personas tienen éxito en estos programas, pero la gran mayoría falla. La mayoría de nosotros necesita un camino más suave.

Algunas veces, el catolicismo parece ser como uno de esos planes muy rígidos, planes de todo o nada. Necesitamos encontrar maneras pequeñas, simples, sin amenazas, para que las personas exploren la fe y crezcan en su espiritualidad. Es cierto que Dios quiere transformar nuestra vida radicalmente, y algunas veces nos llama a dar grandes saltos. Pero la mayor parte del tiempo nos invita a realizar mejoras pequeñas y continuas.

Cualquier sugerencia de un solo gran cambio en la vida de una persona (o de una organización) tiende a ser enfrentada con niveles masivos de temor, ansiedad, y resistencia. Así que la única solución viable es dar pasos pequeños pero consistente en una dirección positiva.

Yo he leído sobre psicólogos que usaron este método magistralmente. En un caso, a un paciente que era tremendamente obeso, se le pidió que se parara en una cinta de correr por un minuto cada mañana. Eso es. ¡Solamente pararse ahí! A otro con el mismo problema pero que además estaba adicto a la televisión, simplemente se le pidió que se parara y marchara frente a la televisión por un minuto cada hora. En ambos casos, los pacientes no se volvieron más saludables en el curso de la semana siguiente, pero su médico notó que la actitud de cada paciente había cambiado.

El cambio sugerido fue tan pequeño y no amenazante, que empezaron a pensar, “¡Yo puedo hacer eso!”, mientras que en el pasado lo que se les había dicho que necesitaban hacer estaba tan lejos de alcanzar que se cerraron y no hicieron nada.

El cambio, en su forma más pequeña y menos amenazante, usualmente es más exitoso.

Ahora, vamos a considerar los cuatro signos de un Católico Dinámico. Puede ser que estén diciéndose a sí mismos que tienen una vida llena, ocupada, agitada y que no hay manera que puedan incluir los cuatro signos en ella. Eso puede ser cierto. Pero ¿podrían pasar un minuto cada día durante la semana próxima concentrados en una conversación con Dios? Quizás podrían poner un despertador y tratar de hacerlo cada día a la misma hora.

¡Un pasito! Nadie está tan ocupado que no pueda apartar un minuto para una conversación con Dios cada día. Es justo un pequeño, aparentemente insignificante, no amenazante paso. Pero si se comprometen a darlo y lo practican con disciplina, se asombrarán cuánto ese minuto impacta su día.

Después de hacerlo por una semana, tal vez la próxima semana podrían agregar leer una página de un libro católico cada día. ¡Ese es otro pasito!

La semana siguiente, pueden comprometerse a practicar un acto generoso intencionado cada día.

La semana después quizás decidan pasarle a otra persona un libro católico que han estado leyendo.

Entonces, quizás avancen a dos minutos de oración, después dos páginas de un libro católico, y así sucesivamente. Pasos pequeñitos, pero que cambiarán su vida de la manera más hermosa. Tendrán más alegría. Estarán más enfocados. Tendrán un mayor sentido de lo que es más importante. Mejorarán sus relaciones. Su trabajo tomará un nuevo sentido. Desarrollarán el valor y la fortaleza para soportar el sufrimiento inevitable que es parte de cada vida. Y con el tiempo se volverán heróicamente pacientes.

Con frecuencia, los pequeños cambios parecen triviales. No asustan a la gente ni hacen que estén demasiado ansiosas, porque parecen posibles de lograr. La razón por la que parecen posibles de lograr es porque lo son. Si una transformación enorme puede romperse en pequeños cambios, encontrará poca resistencia.

Dios quiere transformarlos a ustedes y transformar su modo de vida. En este modelo de crecimiento automático periódico encontraremos la sabiduría no solamente para la transformación personal, sino también para transformar nuestras parroquias. Todos sabemos cuán ocupado está todo el mundo. De modo que necesitamos un plan que deje pensando a las personas, “¡Sí, yo puedo hacer eso!”

Con nuestra vida espiritual nuevamente energizada, y nuestras parroquias revigorizadas, entonces, y sólo entonces, la Iglesia Católica se convertirá una vez más en un faro de esperanza e inspiración para el mundo.

¡Un pasito!

¿Darían un pasito si los ayudara a darle sentido a quiénes son y para qué están aquí?

¿Lo darían si...

...llevara a una paz interior profunda y duradera?

...creyeran que llevaría a relaciones increíbles?

...pensaran que los llevaría a una vida espiritual dinámica?

...los ayudara a descubrir el genio del catolicismo?

...supieran que volvería a vigorizar a su parroquia?

Este libro se trata de ese próximo pasito. Cualquier cosa que sea para ustedes, yo estaré rezando por que tengan el valor de darlo. Espero poder inspirarlos para que lo den, y que les proporcione los medios para ayudar a otras personas a dar un pasito cada día. Al final del Capítulo I, espero que puedan decirse, “¡yo puedo hacer eso!”.

Cada día Dios me invita a dar un pasito hacia El. Con frecuencia me resisto. Otros días estoy tan entusiasmado que quiero correr hacia El con un abandono imprudente y hacer por tantos días perdidos. Pero Dios me toca en el hombro y dice, “Ve despacio, disfruta la jornada – todo lo que yo pido es un pasito cada día”.

Este libro no se trata de abrumarlos. Dondequiera que estén en su jornada espiritual, este libro se trata de dar el próximo pasito hacia convertirse en un Católico Dinámico. Si en algún punto se sienten abrumados, no han comprendido el mensaje.

Por supuesto que voy a compartir muchas ideas y prácticas con ustedes, pero su labor es encontrar el pasito en el que se deben concentrar en el momento y aplicarlo a su vida. Puede ser que necesiten volver y leer el libro varias veces para absorber realmente lo que estoy tratando de compartir con ustedes. Pero cada vez que lean este breve libro, concéntrense en el pasito que mejor les viene a ustedes en ese momento de su vida. Y asegúrense de tomar nota del progreso que han hecho desde la última vez que leyeron este libro, o la primera vez que lo leyeron.

La mayoría de las personas que han logrado algo que vale la pena en su vida les dirá que cuando miran hacia atrás todo pasó poco a poco. No hay tal cosa como el éxito de la noche a la mañana. La vida tiende a desarrollarse poco a poco, en pasos aumentables.

Es hora que apliquemos la sabiduría del mejoramiento continuo a nuestra vida espiritual. La espiritualidad aumentable nos permite reconocer dónde estamos y dónde somos llamados a estar, y al mismo tiempo celebrar nuestro progreso.

Intencionalidad

Henry David Thoreau observa, “A la larga, los hombres sólo le dan a lo que apuntan”. Mi experiencia con personas, equipos, y organizaciones ha confirmado esta observación una y otra vez. Pero quizás lo más convincente es que cuando me distraigo en un día de trabajo, tiendo a lograr my poco. Puedo estar muy ocupado y hacer muchas cosas, sin embargo el logro verdadero no se basa en hacer muchas cosas sino en hacer las cosas más importantes.

La mayoría de nosotros no vive su vida muy intencionadamente.

¿Cuál es la primera cosa que la mayoría de la gente hace cuando llega al trabajo cada mañana? Chequear sus correos electrónicos. En realidad, la mayoría de las personas lo hace mucho antes de llegar a la oficina. Algunas chequean sus correos electrónicos cuando se despiertan, aún antes de levantarse. Pero déjenme preguntarles, ¿cuándo fue la última vez que chequearon sus correos electrónicos y pensaron, “Me alegro tanto de haber chequeado mis correos electrónico al empezar la mañana, porque realmente me ayudó a enfocar mi día estratégicamente?” Probablemente lo opuesto es cierto. Probablemente, chequear sus correos electrónicos al empezar cada mañana las previene de enfocar su día estratégicamente, porque tienden a pasar su día respondiendo a los dramas y dilemas de los correos electrónicos. Entretanto, el verdadero trabajo, el trabajo más importante, se descuida y no se hace. Las cosas más importantes siempre son las más fáciles de posponer, y tienden a requerir intencionalidad para lograrlas.

Hace unos tres años, compartí con un buen amigo mío que estaba luchando para llegar a los aspectos más importantes de mi trabajo, porque estaba constantemente distraido por reuniones, llamadas telefónicas, correos electrónicos, y otras interrupciones. La razón por la que apelé a él con este problema fue porque él trabaja como director ejecutivo y pensé que tendría muchos clientes con el mismo dilema. El sugirió que cada día, no programara reuniones y conferencias telefónicas antes de las once de la mañana. Esto me permitiría usar las primeras y mejores horas de mi día para los proyectos más importantes. Entonces, me alentó a tomar veinte minutos cada Domingo por la tarde para programar trabajar en un proyecto cada mañana la semana siguiente. Este proceso sencillo ha sido un elemento de cambio para mí. ¿Por qué? A nivel macro, impulsa la intencionalidad. Y a nivel micro, el cincuenta por ciento de la mayoría de las tareas es simplemente programarlas. Una vez que se programa algo, se está un cincuenta por ciento en el camino de logralo. Son las cosas que no programamos las que tienden a no hacerse nunca.

Algunas semanas no lo hago. No tomo esos veinte minutos para planear mi semana, ya sea porque estoy haragán, no puedo ser molestado, me distraigo, o simplemente me olvido. Siempre soy menos eficiente y efectivo durante esas semanas. Sin intencionalidad, una semana se mezcla con la que sigue, y poco de lo que más importa se logra.

Tendemos a tropezar día a día a través de la vida, y a mirar hacia atrás preguntándonos a dónde se fue un verano, un año, o una década. El problema es que uno no tropieza con grandes cosas, ni siquiera con cosas que valen la pena. Tienen que ser buscadas con intencionalidad.

Una vida espiritual vibrante es una de esas grandes cosas. Las personas no tropiezan con ella simplemente. La buscamos activamente porque sentimos que algo falta en nuestra vida, o somos llevados a ella por otra persona que reconoce cuán increíblemente nuestra vida cambiaría si tomáramos en serio nuestro desarrollo espiritual.

Si sintieran un llamado a avanzar al nivel siguiente en su espiritualidad, la mayoría de los católicos no sabría dónde empezar. Muchos de nosotros están simplemente buscando, ajenos a si han crecido espiritualmente durante el año pasado o no. Se necesita que esto cambie si vamos a ayudar a la gente a desarrollarse. Se necesita que esto cambie si queremos que nuestras parroquias prosperen. Como sugiere la historia del Prólogo, si hacemos que el hombre, o la mujer, esté bien, haremos que la parroquia esté bien. Es imposible separar la transformación personal de la transformacin de la parroquia. Y la transformación no pasa simplemente. Requiere intencionalidad.

La intencionalidad nos ayuda a actuar de la mejor manera en cualquier área de nuestra vida. Los cuatro signos impulsan este tipo de intencionalidad en el terreno espiritual.

En los Estados Unidos, la Iglesia Católica necesita desesperadamente una renovación, pero ¿dónde empezamos? A veces las necesidades y los problemas pueden parecer tan abrumadores, hasta al nivel de una parroquia. Yo creo que debemos concentrar nuestros esfuerzos en ayudar a las personas de todas las edades a desarrollar una vida espiritual vibrante. Todo lo demás, cualquier otra cosa buena que deseemos para la Iglesia y para el mundo, uirá de una relación dinámica con Dios. Siempre lo ha hecho. Pero la renovación vendrá solamente si la enfocamos con intencionalidad rigurosa. Necesitamos elevar el nivel de intencionalidad en todos los terrenos dentro de la Iglesia.

Un Descubrimiento Significativo

Imaginen si descubrimos que todos los católicos muy comprometidos tienen cuatro cosas en común. Entonces imaginen si se pudiera demostrar que cuando alguien empezó abrazando estas cuatro cosas fueron transformados rápidamente de un católico desconectado en un católico muy comprometido. ¿Les interesaría saber cuáles son esas cuatro cosas? Y si tenemos ese conocimiento, si supiéramos cuáles son esas cuatro cosas, ¿qué haríamos con esta información? ¿Tendría sentido alentar intencionadamente estas cuatro cosas, usarlas para enfocar el camino que enseñamos y hacia el cual guiamos?

Ahora sabemos cuáles son esas cuatro cosas. Son los cuatro signos de un Católico Dinámico: oración, estudio, generosidad, y evangelización. Espero que ellos los revigoricen y, por medio de ustedes, revigoricen a su parroquia, para que juntos podamos servir a su comunidad y al mundo de maneras que inspiren a muchos otros a echarle otra ojeada al catolicismo.

Tenemos un largo camino que andar para vivir a la altura de la visión de Dios para nuestra vida y a la altura de Su visión para la Iglesia. Las personas de nuestro tiempo necesitan desesperadamente que vivamos a la altura de esa visión. Es una tarea monumental. ¿Cómo llegarems allá? ¿Cómo transportamos a generaciones enteras del desengaño y el desaliento a la esperanza y al compromiso? Poco a poco.

Cuando nos convencemos de que “¡Yo puedo hacer eso!”, nuestra vida empieza a inundarse de esperanza...y la esperanza es algo hermoso. Es hora de que los católicos se llenen nuevamente de esa esperanza. La esperanza que viene de saber que tenemos algo de un valor inconmensurable que ofrecerle al mundo. Cuando un grupo de personas se llena de esperanza, cosas increíbles empiezan a ocurrirr.

¡Algo maravilloso está a punto de suceder!

RESUMEN DEL CAPITULO

POSIBILIDADES INCREIBLES

  • Transformar a las personas una a una está en el centro del plan de Dios para el mundo.
  • 6.4 por ciento de los feligreses inscritos contribuyen el 80 por ciento de las horas voluntarias en una parroquia, 6.8 por ciento de los feligreses inscritos donan el 80 por ciento de las contribuciones financieras, y hay una superposición del 84 por ciento entre los dos grupos.
  • Si sólo el 7 por ciento de los católicos está logrando más del 80 por ciento de lo que están haciendo hoy día, imaginen lo que el 14 por ciento podría hacer. Sin mencionar lo que el 21 por ciento o el 35 por ciento podría lograr. Nuestro potencial es increíble. Literalmente, tenemos el poder para cambiar el mundo. La Iglesia Católica es un gigante dormido.
  • Si una parroquia involucrara tan sólo a otro 1 por ciento de sus feligreses el próximo año, transformándolo en Católicos Dinámicos, sería un elemento de cambio. Resultaría en un 11.4 por ciento más de horas voluntarias, lo cual les permitiría servir a otros feligreses y a su comunidad con mayor efectividad. También traería aproximadamente un 11.4 por ciento de aumento en las entradas, lo cual le permitiría a su parroquia invertir en ministerios poderosos e importantes que impulsarían más el compromiso. Todo esto como resultado de un cambio del 7 al 8 por ciento – sólo un 1 por ciento más de católicos muy comprometidos.
  • Si pudiéramos transformar a otro 7 por ciento en feligreses muy comprometidos en los próximos siete años – 1 por ciento cada año – no significaría que cada persona estaría apasionadamente interesada y comprometida; sería solamente el 14 por ciento. Pero imaginen el increíble alcance, servicio, y desarrollo espiritual que su parroquia podría ofrecer. Este es el 1 por ciento que podría cambiar el mundo. Si podemos concentrarnos en involucrar un 1 por ciento más de nuestros feligreses de una verdadera manera intencionada cada año, literalmente podemos cambiar el mundo. Si tienen mil adultos en su parroquia, eso signi ca transformar tan sólo diez más en miembros muy comprometidos.
  • El mejoramiento continuo es un enfoque a largo plazo que busca alcanzar pequeños cambios aumentables. Cada cambio puede ser tan pequeño y sencillo que, en el momento, parezca insignificante; pero, a medida que añaden estos cambios juntos, resultan enormes con el tiempo.
  • Los católicos altamente comprometidos tienen cuatro cosas en común, los cuatro signos de un Católico Dinámico
    1. Oración: los Católicos Dinámicos tienen un compromiso diario con la oración.
    2. Estudio: los Católicos Dinámicos son aprendices continuos
    3. Generosidad: los Católicos Dinámicos son generosos

  • Evangelización: los Católicos Dinámicos invitan a otras personas a crecer espiritualmente compartiendo el amor de Dios con ellos.
  • Este libro no se trata de abrumarlos. Dondequiera que estén en su jornada espiritual, este libro se trata de tomar el próximo pasito hacia convertirse en un Católico Dinámico. Si en cualquier punto se sienten abrumados, no han comprendido el mensaje. Espero que al nal de cada capítulo puedan decir, “¡Yo puedo hacer eso!”. Uno no tropieza con grandes cosas, ni siquiera con cosas que valen la pena. Hay que buscarlas con intencionalidad.
  • CONCEPTOS CLAVES:

    Compromiso y Desconexión; Los Principios 80/20; Los Cuatro Signos de un Católico Dinámico; Mejoramiento Continuo; Espiritualidad Aumentable: Intencionalidad; ¡Yo Puedo Hacer Eso!; Transformación Personal.

Spanish Edition The Four Signs of a Dynamic Catholic (Paperback)

How Engaging 1% of Catholics Could Change the World

by Matthew Kelly

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This book is your next step toward a greater sense of purpose. Discover the 4 habits that will animate every area of your life.

Also available in English

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About Spanish Edition The Four Signs of a Dynamic Catholic (Paperback)

As human beings we are constantly engaging and disengaging in everything we do. We engage and disengage at work, in marriage, as parents, in our quest for health and well-being, in personal finances, environmentally, politically, and, of course, we engage or disengage spiritually.

If you walk into any Catholic church next Sunday and look around, you will discover that some people are highly engaged, others are massively disengaged, and the majority are somewhere in between. Why? What is the difference between highly engaged Catholics and disengaged Catholics?

Answering this question is essential to the future of the Catholic Church. If we truly want to engage Catholics and reinvigorate parish life, we must first discover what drives engagement among Catholics. Matthew Kelly explores this question in his groundbreaking new book, and the simplicity of what he discovers will amaze you.

Four things make the difference between highly engaged Catholics and disengaged Catholics: the four signs of a Dynamic Catholic.

Whether you are ready to let God take your spiritual life to the next level or want to help reinvigorate your parish, The Four Signs of a Dynamic Catholic promises to take you on a journey that will help you live out the genius of Catholicism in your everyday life.

The central idea in this book should change the way we live our faith and the way we teach our faith. This book is a game changer.

Matthew Kelly is a New York Times best-selling author of sixteen books, an internationally acclaimed speaker, and a business consultant to some of the world’s largest and most admired companies. In Catholic circles he is perhaps best known for his book Rediscover Catholicism, which is the most read Catholic book of our times.

Product Information

SKU 4SDCPSF

Author Matthew Kelly

ISBN 978-1942611141

Publisher Beacon Publishing

Book Format Paperback

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